Epoca Prehispanica
Los mayas crearon una civilización que a través de los siglos, experimentó una serie de cambios, formaron grupos diferenciados por su posición económica, por su trabajo o actividad principal y por su pertenencia a determinadas familias dentro de la estructura religiosa y política. Edificaron maravillosas obras arquitectónicas; elaboraron excelentes piezas de joyería, escultura y alfarería. Por otra parte, realizaron observaciones astronómicas de las que dejaron constancia e inventaron y diseñaron un sistema calendárico de gran precisión.
La célula básica de la sociedad maya fue la familia. La vida cotidiana también tenía innumerables vínculos con lo sagrado. Los rumbos, los colores, las plantas, los animales, los números e incluso el día de nacimiento propio tenían un significado específico y una asociación determinada con las deidades. Esa cosmovisión era promovida y reforzada por los gobernantes que legitimaban su poder político y económico diciéndose descendientes de los dioses.
La época del esplendor maya ocurrió durante los siglos III al X de nuestra era, en el período Clásico, subdividido en Temprano (250-600) y Tardío (600-900/1000), el cual a pesar de que varió de una región a otra, permitió enmarcar el mismo auge o mayor desarrollo de la religión, la política, la economía, las ciencias y las artes de los mayas antiguos.
En la época prehispánica existía una intensa actividad comercial entre los pueblos mesoamericanos; tenían, además del trueque, sistemas de valor y medida que se empleaban para el intercambio de mercancías. Tal y como ahora utilizamos billetes, monedas y cheques, entonces se usaban pequeños carrizos rellenos de polvo de oro, plumas de aves preciosas y semillas de una cierta especie de cacao, los cuales eran reconocidos y aceptados en toda Mesoamérica. Los tianguis o plazas de mercadeo estaban sujetos a reglamentos estrictos, cuyo cumplimiento era vigilado por inspectores especiales. Las culturas dominantes, como la mexica, exigían a los pueblos sojuzgados el pago de tributos e imponían una organización del comercio a grandes distancias, organización que resultó vital para la sociedad precortesana.
El comerciante que recorría largas distancias era llamado entre los mexicas "Pochteca", él era quien intercambiaba los productos de la región con los de otros pueblos situados más allá de las fronteras del Estado mexica. Así, en México Tenochtitlan podían adquirirse pescados y mariscos frescos de la zona del Golfo o textiles y plumajes del área del Petén. El esplendor del mercado de Tlatelolco, por ejemplo, fue registrado en las crónicas de los conquistadores hispanos, como Bernal Díaz del Castillo.



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